16 julio 2024

Argentina 1 Colombia 0. Final. Jugador al cuadrado

GRACIAS BICAMPEONES TOTALES

Un partido dificilísimo que, como las grandes finales, tuvo en su interior varios momentos y relatos. Por empezar, o antes de empezar, el desastre organizativo en el ingreso de los hinchas. Una situación lamentable que dejó expuesta una vez más a la organización, la Conmebol y el país anfitrión EEUU, por su inoperancia y desconocimiento de los procedimientos habituales del control y acceso a los estadios de fútbol en partidos calientes y de alta demanda.

Mamarrachos anglosajones aparte, una hora y media después del horario pactado, hubo un partido de fútbol. No fue uno de los partidos que se podía imaginar en la previa y que se bregó desde esta sencilla tribuna de doctrina llamada LoMascherano. No hubo un concierto de goles, ni figuras descollantes, no se jugó el mejor fútbol de la Copa ni el mejor que pueden desarrollar los dos finalistas. Pero fue un partidazo igual.

El drama y la tensión, el esfuerzo hasta la extenuación, el cambio de personajes y roles, la expectativa por un final previsible (los penales) y, al final sí hubo, la explosión por un gran gol argentino, uno con el sello del Campeón del Mundo.   

DINASTÍA 
Comenzó atacando Argentina, con una clara en el pie de Julián y aproximaciones al área colombiana. Los cafeteros equilibraron rápidamente y lograron durante una buena parte del primer tiempo el control del partido. James jugaba con espacios, el medio argentino no lo encontraba nunca, se asociaba con Arias (qué bueno es), insinuaba Díaz, inquietaba Córdoba con un tiro en el palo. Argentina tiene una clara luego de un centro atrás de Di María que encuentra a MESSI en posición inmejorable para su zurda. El tiro pega en Julián y se va desviado. Pasó el sofocón que provocó la presión colombiana y las cosas se nivelaron.

Veinte minutos estuvo MESSI en el segundo tiempo, con el tobillo a la miseria, pasó lo impensado: el 10 pidió el cambio. Lloró desconsolado en el banco mientras el juego seguía sin él. En otros tiempos una salida intempestiva del capitán como esta hubiera derrumbado al equipo, pero eso no sucedió. La transición hacia el post MESSI está sucediendo, con él mismo en vigencia. Para ese entonces Colombia había tenido un par y Argentina las suyas, de los pies de Di María. El partido estaba parejo, pero Argentina lentamente lo llevaba a su mejor conveniencia, bajar el ritmo, tener y mover la pelota, salir rápido con un pelotazo o contra y no sufrir en defensa.

Con Nico González en cancha, Argentina ganó en atrevimiento y llegadas, pero el resultado no se movía. Los dos cuerpos técnicos movieron el banco y la fisonomía de los equipos cambió. Scaloni rotó el medio campo y provocó un flashback a 2021, cuando ni Enzo ni el Colorado eran una fija. Un Paredes imponente roba con maestría yendo al piso, cortando un contragolpe, Lautaro sale a jugar con él (como hizo en el partido contra Perú en la tercera fecha), amaga para derecha y toca de nuevo con el 5 que de primera hace un pase firme para Locelso solo por el medio, Lautaro ya picó, Locelso no se entretiene y de primera asiste al Toro que apunta a arrancarle la cabeza a Vargas. Gol y locura. Casi que el equipo no entiende de goles feos y su mejor herencia es dejar un tendal de golazos colectivos para ver en continuado.

En un partido parejo, la vigente campeona de todo mostró un poco más de determinación y, fundamentalmente, su recambio fue más determinante que el colombiano. Dignísimo rival Colombia, gran equipo, con capacidad de competir contra cualquiera y con margen de crecimiento. Pero Argentina es Argentina. El Bicampeón de América.

LO QUE VIENE, LO QUE VIENE

En estos últimos días, horas, se recapituló gran parte de lo conseguido por Argentina en los últimos 50 años, el equipo más ganador de Mundiales, Copas América, qué más finales jugó y que, en el ínterin, brindó al fútbol dos de sus jugadores más emblemáticos: Diego y Messi. Si se reduce el espectro y nos enfocamos en el Siglo XXI, hay solo otra selección que logró como la Scaloneta el título continental, el Mundial y luego revalidó en su continente: España, campeón en 2008, en Sudáfrica 2010 y luego en 2012.   

En la próxima final, Argentina encontrará al único rival nacional que puede probarse sus mismos zapatos. Las únicas dinastías futboleras del nuevo milenio frente a frente en la Finalissima 2025. Una zanahoria lo suficientemente importante como para que MESSI vuelva enfocarse en un próximo objetivo con la albiceleste. El equipo, ya lo sabemos, siempre responderá. 

El 11 titular que le dio a Argentina la 16° Copa América de su historia

DIBU. Un arquero casi perfecto. Cuando sale a cortar por arriba acomete la misión con tal seguridad y firmeza que las pelotas le van a él, como si fuera su único dueño. Prácticamente no comete errores. Voz de mando desde el fondo, cuando el equipo le pide jugar juega, cuando tiene que saltear líneas bajo la presión rival manda bochazo. Nada de todo lo que logró Argentina en los últimos años hubiera sido posible sin la aparición de su arquero definitivo. 9 puntos. 


MONTIEL. Tuvo la primera jugada de peligro en sus pies, cuando pudo meter un muy buen centro atrás, con el mismo gesto técnico de patear penales, pero Julián no llegó a conectar bien. Otros avances en ofensiva no tuvieron el mismo resultado y cayeron en lo que se conoce popularmente como “centros de mierda”. No obstante este déficit, lo del lateral durante la final fue asombroso en su despliegue defensivo, no fue superado por uno de los mejores puntas del mundo como Luis Díaz en ningún momento, y entusiasmo para mostrarse. Al igual que sus compañeros, juega las finales como deben jugarse, sin reservarse nada. 8 puntos. 


El mejor arquero del mundo

CUTI Y LISANDRO. Argentina tiene una de las mejores duplas de centrales de selecciones del mundo. Si a los dos le sumamos al Dibu, en conjunto arman el mejor tridente defensivo del planeta. La síntesis del juego simbiótico de los dos se da en el tiempo suplementario cuando Jhon Arias encuentra un espacio por el medio y saca un disparo de media distancia con destino de arco, los dos centrales cerraron ese tiro casi al mismo tiempo, la pelota se desvía y el Dibu, que había ido para el otro lado, vuelve sobre sus pasos para asegurarla. Entre los tres conforman la unidad básica de la jerarquía del seleccionado. El Cuti se faja, gana arriba, anticipa y deja la piel. En el camino deja marcas en los rivales, sabe putear y ser puteado. Es un jugador con mañas de antaño pero bien contextualizadas en el hoy. Lisandro cuenta en su haber ya dos cierres providenciales: uno ante Australia en Catar, el otro la madrugada del lunes 15, milésimas antes que Miguel Borja patee para el gol colombiano. 9 puntos.    


El Cuti maneja el repertorio completo del defensor de equipo grande

TAGLIAFICO. Un lateral defensivo de una solvencia, actitud y aplomo sin parangón. Cuando no está en el mapa del juego Nicolás pasa al olvido, hasta que emerge para un corte providencial, un desacomodo al rival o para recapturar una pelota que parece perdida: así comenzó la jugada del gol anulado a Nico González a los 74’. Como sucedió con Francia en Catar, Tagliafico es un SR. JUGADOR DE FINALES. 8 puntos.  

DEPOL. Cuando el equipo queda huérfano de manija la papa caliente la toma Depol. Es un jugador todo terreno, pero cuando tiene la misión clara es aún mucho mejor. Es el 8 del equipo, aunque viste la 7. Con Colombia, además de marcar y sostener la posesión, llegó al fondo para entregar una asistencia que podía ser el gol del campeonato. En el segundo previo al gol argentino Depol intenta correr al 5 cafetero, Castaño, pero no puede, no le dan más las piernas, pero emerge Paredes. Luego del gol, el renacido Depol volvió a correr como nunca. Al retirarse Di María, el próximo jugador en entrar en la línea de sucesión de la capitanía debería ser él. 9 puntos.

Simeone debe ver lo que juega Depol en Argentina y le explota la cabeza 

ENZO Y MACALLISTER. En el balance general de los 6 partidos de Copa ellos dos quizás sean quienes más quedaron “en deuda” con el equipo y el juego. Siempre dentro de un estándar altamente competitivo, Enzo y Macca no fueron determinantes en ningún resultado, ni con goles, ni asistencias, ni jugadas marcadas en la retina. Tuvieron sus momentos, pero no volaron, como sucedió en el Mundial. Enzo venía de una lesión y los minutos en cancha le sirvieron para entrar en ritmo y acelerar la recuperación. Alexis llegaba luego de una gran temporada con el Liverpool que se desinfló sobre el final. El desgaste del pasaje a un equipo gigante pareció haberle pesado. Mencionar esto no hace más que agrandar la leyenda de este equipo. Aún con un mediocampo que no fue dominador pudo salir campeón. En ellos dos, su vínculo y su crecimiento, radica el futuro creativo y combativo de la selección. 7 puntos.    

MESSI. Aún con el objetivo conseguido, MESSI no debe estar conforme. Y estará pensando qué hacer. Cuánto más, hasta dónde, hasta cuándo. Su llanto desconsolado en el banco suplente hace creer que las ganas están intactas pero el cuerpo empieza a resistirse. El mejor marcador de MESSI es el tiempo. Días atrás se vio una escena similar cuando en un partido definitorio Cristiano Ronaldo erró un penal clave, que podría haber asegurado la clasificación a Portugal. Al finalizar el tiempo regular, CR7 explotó en lágrimas. Como nunca las dos estrellas más grandes de esta era quedaron expuestos en su vulnerabilidad, en sus temores e impotencias. Ahora que se acercan al final de sus carreras, pocas veces estuvieron más cercanos al público que los consume y viven sus carreras y vidas personales junto a ellos. 

Y todavía le faltan un par de capítulos más

MESSI entregó en este partido algo que quizás él no hubiera querido hacerlo así, pero salió. Se corrió para permitir el crecimiento del grupo y dejar en manos de su amigo Di María la cinta. En el torneo donde Argentina menos necesitó de él, ni siquiera tuvo que estar en cancha para poder ganar. Una verdadera transición ordenada, observada y guiada por el líder, ejecutada por la próxima generación de gestores de uno de los patrimonios más hermosos de este país. 8 puntos.  

DI MARÍA. Como se podía anticipar el Fideo puso todo lo que tenía para jugar su último partido con la selección. Fue el más punzante y desequilibrante en ataque, una asistencia de gol a MESSI, un disparo que tapó muy bien el arquero, insinuaciones de peligro constante y entrega para retroceder, marcar y jugar. Un jugador total que entró hace rato en la historia grande de la camiseta nacional, ya no solo por los títulos, sino por ser representante del bien que se avizora más escaso en el fútbol por venir: la gambeta, el engaño, el firulete sudamericano, el despliegue sorpresivo que nadie ve venir. Di María es uno de los últimos exponentes de un fútbol que se va y se va a extrañar. Un montón. La nota amarga en su carrera, es que sólo la autodestrucción que el país viene encarando impide que el Fideo se retire del fútbol jugando en las canchas nacionales, vistiendo la camiseta de Rosario Central y siendo aplaudido de pie por todo el territorio argentino. 10 puntos.

De una zurda mágica
JULIÁN. La Final en modo correcaminos, perdiendo el arco de vista. Solo esa en el comienzo del primer tiempo. ¿Cuánto de su trabajo incansable por más de 90 minutos permitió el desenlace final? Seguramente mucho, pero imposible medirlo. Julián sigue tan fresco como cuando empezó a jugar en River, tan así que ni vacaciones, próxima escala París, a intentar conquistar la tercera medalla dorada bajo la conducción de Javier Mascherano (curiosamente ganador de las otras dos). Pendiente también de su futuro en el club, los rumores lo alejan del City en busca de minutos y titularidad. La de Julián es una historia tan fantástica que nadie se la quiere perder. 8 puntos. 

Ahora va por el único título que le falta
NICO GONZÁLEZ. El destino lo coloca casi indefectiblemente en situaciones de gol y gloria. Pero así como Nico tiene facilidad para “llegar” también la tiene para desperdiciar cada una de esas oportunidades. Es como nuestro Pinilla (pero mejor, eh). Su ingreso por MESSI le dio aire a Argentina, Nico fue receptor de los pelotazos del Dibu y la defensa, pivotando cuando pudo, corriendo y encarando. Le inyectó al equipo una energía que le permitió resistir el asedio colombiano. Tuvo la más clara luego de un corajudo centro atrás de Depol, el tiro fue bien atajado por Camilo Vargas, pero quedó la sensación que descripta en la primera línea del párrafo. 

LAUTARO. Este equipo reserva diferentes arcos narrativos para sus protagonistas, los hay inamovibles, que ocupan el centro de la escena (MESSI, Di María, Dibu) casi en todo momento y hay secundarios que entran y salen, modificando la narrativa, recibiendo por largos pasajes el foco de luz. Pasa con los delanteros, Julián saltó al primer plano en el Mundial, con Lautaro destacando en el penal ante Países Bajos. En la Copa alternaron momentos, Lautaro con goles, Julián provocando el desgaste de defensores, compensando la presión que ya no puede hacer MESSI, por ejemplo. En la Final el libreto reservaba una historia más para el Toro, nada más ni nada menos que meter el gol, qué digo gol, recontra golazo, del título. Además fue el goleador del torneo. Merecido broche de una temporada en que fue campeón, capitán y figura con el Inter y capocannonieri del Calcio.   

El Toro Loco

PAREDES. Uno de los mejores ingresos de tiempo suplementario de todos los tiempos. Se escribirán manuales de escuela sobre esos 23 minutos. En su haber están dos quites providenciales en área propia, el primero cortando un chutazo al peligroso Juanfer Quintero y luego trabando con firmeza, sin falta, para salir jugando. Pero la joya fue una barrida marca registrada en mediocampo para cortar un contragolpe, jugar con Lautaro, recibir y ceder con seguridad de campeón la pelota a Locelso. El resto es historia. 

LOCELSO. Después de las dos pelotas que perdió por aguantar y demorar la pelota, con la lentitud de un caracol, dudamos de diosjesúsymaríasantísima, pero se acomodó y metió DE PRIMERA una asistencia de gol divina. 


OTAMENDI. Capitán en cancha para el pitazo final. Entrega sus últimos minutos o partidos con entereza y espíritu de equipo. Del desastre con Alemania en 2010 a este presente, lo de Otamendi es una de esas historias que sólo el fútbol puede entregar. 


¿El mejor triple cambio de la historia?

SCALONI. Evidentemente no solo basta con tener jugadores tocados por la varita. También lo debe ser el cuerpo técnico. Al ver a Ayala, Samuel y Aimar trabajando en la selección el fútbol argentino se reconcilia con parte de su pasado. Tres verdaderos jugadorazos que marcaron su época y llevaron de la mejor manera el paréntesis de 10 años entre el final de la era Maradona y el comienzo de la era Messi, Argentina nunca bajó de la elite, pero los títulos le fueron esquivos. Hoy con ellos eso se revierte. 

Scaloni como jugador nunca estuvo al nivel de los otros tres, fue más segunda línea, pero siempre estuvo. Como una especie de Zelig criollo y pujatense, los flashbacks muestran a Scaloni en el tiempo justo y el momento adecuado: formado en dos escuelas históricas (Ñuls y Estudiantes), fue campeón sub 20 con Pekerman a la cabeza, formó parte de La Coruña que desafió a los grandes de España, jugó el Mundial 2006 con MESSI (y Ayala y Aimar) y trabajó con Sampaoli en el raro Rusia 2018. ¿Sin Rusia no había Catar? La varita que tocó a Scaloni es tan poderosa, de madera de Saúco sin duda, que en la madrugada del lunes le bajó la inspiración de hacer tres cambios: afuera Julián, Enzo y Macallister; adentro Lautaro, Paredes y Locelso. El partido lo ganó el DT desde el banco, nunca mejor dicho. 10 puntos.

Masterclass

14 julio 2024

LOS FINALISTAS

Domingo de lujo para los futboleros del mundo. Dos grandes partidos, lo mejor de Europa y Sudamérica, cara a cara, los dos continentes mirándose de reojo.

Lo celebramos con algunas líneas caprichosas como previa.  

MESSI es el que peor sale

EUROCOPA: 


El torneo entrega una final inmejorable. Se enfrentan las selecciones de las dos ligas más importantes del mundo. Con representantes en cancha de los dos mejores equipos: el Real Madrid y el Manchester City, influenciados ambos equipos y futbolistas por la idea y la práctica del buen fútbol guardiolista. Con hambre de reclamar un trono que hace años no les pertenece: el campeón es Italia, pero la mejor selección de la última década europea es Francia. Cualquiera de los dos sería un excelente rival de Finalissima.  


España. 


Llega como favorito indudable. Fue el mejor de la Euro hasta el momento. Al buen juego que por momentos mostraron en Catar le sumaron más vértigo, profundidad y gol. Menos humo y streaming. Mueven la pelotita de un lado a otro y se acuerdan que el fútbol se gana con goles. A pesar de tener a Morata. Tiene el coraje de jugar con dos wines de 22 y 17 años, Nico Williams (de origen ghanés) y Lamine Yamal (de origen marroquí y ecuatoguineano). Los dos son muy buenos, pero Yamal parece estar hecho de algo más, con pasta de crack. 

Libra por libra hoy Rodri es el mejor 5 del mundo

En un momento en que gran parte de la discusión política europea pasa por qué hacer con los inmigrantes, los que quieren entrar, los que ya están, y donde la tendencia es hacia endurecer los controles y las barreras migratorias, Yamal surge del arribo poblacional de tierras africanas, es el mismísimo resultado de la histórica presencia magrebí en suelo español, de los tan vilipendiados moros y clases empobrecidas del mundo. En las Semis metió un golazo de antología, usa aparatos de ortodoncia, y esta semana circularon fotos de una sesión fotográfica donde el mismísimo Lionel Messi parece estar bautizando al bebé Yamine. Ojalá la vida profesional que le reste al bueno de Yamal sea meter goles, jugar lindo al fútbol y cerrar ortos fachistoides.   


Inglaterra.


Inglaterra quiere ganar algo. Lo que sea. Su único título de la selección mayor fue hace 62 años, en el Mundial que organizaron ellos, con un gol en la final que no fue. En la última década viene amagando. Cuando pasó la generación de Beckham, Rio Ferdinand, el Colorado Scholes y ¡Peter Crouch!; Lampard y Wayne Rooney, junto a un rookie Sterling, formaron un equipo divertido en Brasil 2014, pero quedaron últimos en su grupo. En la reconversión de su fútbol de centros y cabezazos a la revolución guardiolista de toques cortos y controles orientados lograron llegar a las Semis en Rusia 2018 (sufriendo). Un año antes fueron campeones del mundo sub 20 (un dato, de ese equipo  solo el arquero Dean Henderson está en el plantel de la Euro). En 2020 perdieron la Final de la Euro con Italia. En Catar quedaron sextos, luego de perder con Francia en Cuartos de Final. Están ahí, rodeando la manzana. Aburridos de perder. 


Ojo, Foden todavía no hizo nada 

Para las audiencias es una selección cercana. Durante la temporada de clubes la Premier League es el centro del universo futbolístico, la liga más vista, consumida y comentada. Sus estrellas nos son familiares y las evaluamos también en función de su cercanía, o no, con nuestros propios jugadores sudamericanos. En un momento Jack Grealish era una especie de enemigo público por una imaginaria disputa con Julián, al parecer no sucedió tal cosa, luego de ver a Grealish festejar los triunfos del City en 2023 volvió a simpatizar con el público. ¡Ahora parece que Kyle Walker tenía dos familias! A Phil Foden el mundo lo vio debutar, sumar minutos y convertirse en el mejor jugador del torneo. El arquero es un Peaky Blinder (pero de segundo rango), Kane es mufa ¿o no? El goleador histórico de la selección inglesa tiene además un momentazo junto a Maradona. Diego, de visita en el entrenamiento del Tottenham, dirigidos en ese momento por Mourinho, le decía al 9 que amague una vez, una vez, que los arqueros ya lo tenían junado.     


COPA AMÉRICA: 


Llegaron los dos mejores de cada uno de los cuadros del Torneo. Argentina transitando cruces de menor dificultad, cuando jugó con el mejor, Ecuador, la pasó mal. Pero no es frecuente que el equipo repita ese tipo de mal desempeño en el corto plazo. De hecho no sucedió nunca. El equipo aprende y se supera. Está completamente preparado para jugar una gran final.  


Mirá ese look viejo, medias bajas, rulos en plenitud, pulseritas. Y Diego.

Colombia la tuvo difícil desde el sorteo. El duro Paraguay, el enigma Costa Rica (una selección que jugó los últimos tres mundiales) y el gigante en desgracia Brasil. Ganó los dos primeros y fue muy superior a Brasil, aún en el empate. Se lució con Panamá y batalló bien con Uruguay. En el camino volvió a consagrar a James, consolidó la renovación en puestos claves (arquero, centrales, laterales), demostró que tiene una potencia ofensiva envidiable (con el fuera de serie Luis Díaz como escudero del 10) y un cuerpo técnico que conoce el potencial y la idiosincrasia. Llega como el mejor del torneo y con hambre de que no quede en eso nomás. 


Esta Final es una excelente oportunidad de mostrar al mundo el poderío, el talento y la gracia sin par del fútbol sudamericano. 


Colombia.


La de este domingo será su tercera final en el torneo continental. La primera fue en 1975 y perdió con Perú (luego de un tercer partido de desempate en Venezuela), la segunda en 2001, cuando de local salió Campeón, invicta y sin goles en contra (Argentina no participó por "seguridad", ante el riesgo de atentados y temor de algunos jugadores). En 2021 quedó tercero, en Semis perdió con Argentina por penales. Ese partido dejó una especie de relación tensa entre los equipos, se siente que los cafeteros se mueren por ganar este partido, no solo por la gloria de campeonar, sino por el rival. La posibilidad de tumbar al Campeón debe encender los corazones. Colombia quiere tomar revancha y sacar pecho. Tienen con qué. 


Sus argumentos para intentar ganar la final son convincentes: James es el jugador más desequilibrante del torneo, su zurda está más que intacta, ¡es un arma de destrucción masiva! Luis Díaz es picantísimo y todavía no explotó en la Copa. La oferta de delanteros restante es variada y de jerarquía, única entre todos los equipos que compitieron. Tienen buen juego aéreo, potencia física en todas las líneas y pueden jugar con dinámica y energía durante los 90 minutos. 


James está en el centro del relato épico del triunfo colombiano

Del “mirá que te como, hermano”, hay que destacar el “hermano”. El vínculo futbolero entre ambas naciones es maravilloso. Jugadores colombianos de gran talento enriquecieron y enriquecen el fútbol argentino. También lo hacen los otros, los malos, los vagos, los jodones, los evangélicos. Le agregan sabor y mitología. ¿Cuantos jugadores más queridos en Argentina que “el Pibe” Valderrama? Amigo de Diego, un 10 maradoneano y caribeño. Boca y River le deben al futbolista colombiano algunas de las hojas de sus mejores historias. Y los argentinos han hecho lo propio por allá. Desde el arribo de Adolfo Pedernera, Alfredo Distefano y Néstor Rossi a fines de la década del 40 para armar “El Ballet Azul”, el fabuloso equipo de Millonarios que dominó el fútbol de ese país durante el primer lustro de los años 50; a la dirección técnica de Néstor Pekerman para llevar a Colombia a Cuartos de Final del Mundial 2014 entregando un fútbol de gran nivel; continuando hoy con Néstor Lorenzo, subcampeón del mundo en Italia 90, integrante del cuerpo técnico de Pekerman en Argentina y Colombia.


Argentina. 


Argentina tiene los pergaminos y la experiencia, el fútbol lo mostró por momentos pero es un equipo altamente competitivo, con posibilidad de dañar y un hueso duro de roer al momento de defenderse. Con muy pocas derrotas en el lomo, su centrales están en un gran momento y el Dibu es una garantía como ninguna. Deja dudas en los costados, es una fortuna para Tagliafico o Acuña que el muy buen lateral colombiano Daniel Muñoz esté suspendido, pero quien juegue de 3 y 4 dejará la piel.


El mediocampo argentino, el área de máquinas y poesía, tuvo un rendimiento desparejo, especialmente Enzo y Mac Allister. Si ellos y Depol tres logran conectar y jugar a buen nivel el triunfo estará un poco más cerca. 


Es como si Maradona y Caniggia no se hubieran mandado cagadas

El mejor de todos está haciendo una Copa discreta, con pinceladas que bastarían para ser la carrera completa de unos cuantos, pero no es suficiente para el animal competitivo y autoexigente que es MESSI. Queda un partido más, el más importante. En sus últimas declaraciones confesó que el malestar físico que arrastró los últimos partidos repercutió negativamente sobre su ánimo y confianza. Pero eso ya quedó atrás. Con el 10 al 100, la ventaja siempre es de Argentina.   


Di María jugará su último partido con la selección. Las condiciones son ideales: una final, con la gloria a cuestas, sea cual sea el resultado. Ideal para que “el Fideo” juegue como quiera, entregue todo y agrande un poco más su leyenda, si es que eso es posible.   


En término pugilísticos: de los tres títulos vigentes que posee, Argentina pone en juego dos.  


12 julio 2024

Atrévase a soñar

La Copa América y la Eurocopa, los dos torneos continentales de selecciones más importantes del mundo, se acercan a su hora definitiva y la simultaneidad invita a las comparaciones. 

Avezados analistas vernáculos destacan la solidez actual de varias selecciones sudamericanas como Argentina, Uruguay, Colombia, Ecuador e incluso este, el que ha sido llamado el peor Brasil de la historia. El peor Brasil de la historia es mejor que el ochenta por ciento de las demás selecciones del mundo. 

Avezados analistas vernáculos sostienen que estos equipos pelearían puestos de liderazgo en una hipotética Eurocopa que los incluyera —lo que habitualmente conocemos como “un mundial”. Si esta tendencia se sigue consolidando —de la mano del liderazgo regional argentino a través de sus directores técnicos, como ya se explicó en este mismo medio—, se puede soñar con que el campeonato en Qatar 2022 haya abierto una nueva era dorada de dominio sudamericano en el fútbol mundial.

Lo que el analista suspicaz puede temer es que esto suceda en parte por la evolución sudamericana pero en parte, también, por el creciente desinterés de los europeos por el fútbol de selecciones. 

El sueño del pibe

“Mis sueños son dos: mi primer sueño es jugar en el mundial y el segundo es tener el copete bien peinado”, dijo el niño Diego Armando Maradona en una recordada entrevista que le dio a la televisión argentina en 1970. ¿Qué tan universal sigue siendo ese sueño?

Cada vez que un futbolista se pone en movimiento, genera ingresos. Por venta de entradas, derechos de transmisión, venta de mayonesa para los panchos, cuidacoches, uso de transporte público y privado, venta de electrodomésticos, consumo de electricidad, jabón, champú, desodorante, tráfico de influencias, transferencias de derechos federativos, laverrap, apuestas, sobornos, seguros, alquileres, publicidad estática, venta de indumentaria, estupefacientes, tickets de estacionamiento.

Pero el futbolista en movimiento es un recurso escaso, o limitado. Las instituciones que se lo disputan pueden extraerle, entre todas, un máximo de 60 o 70 partidos por año. Si lo exigen más, se rompe y pasa a ser un gasto. 

Por este recurso escaso pelean los clubes, las ligas y las federaciones. La FIFA aumentó la cantidad de equipos y partidos en los mundiales y quiere jugarlos cada dos años. La UEFA amplió la cantidad de competidores y partidos de la Champions League. La FIFA inventó el Súper Mundial de Clubes. Los grandes clubes europeos inventaron la Superliga. Lo que está en juego es cuántos partidos jugarán los proletarios mejor pagos del mundo para sus clubes, cuántos para sus selecciones, cuántos en torneos organizados por la FIFA, cuántos en competiciones de liga, UEFA o Conmebol. 



Así, cada vez más, los torneos de selecciones son un estorbo en la facturación de los clubes, que son los que alimentan las fortunas de los jugadores y atienden sus veleidades y caprichos cotidianos. Si todavía no hay una ruptura total entre clubes y selecciones es porque el mundial sigue siendo el evento futbolístico de mayor audiencia global. Un buen desempeño en esa vidriera máxima puede disparar la cotización de un jugador y cambiar la vida de su representante. Pero, ¿cuánto más puede cotizarse Mbappé, siendo jugador del Real Madrid? Que siga participando de su selección va a depender más de su sueño infantil de gloria futbolera que de un análisis de rentabilidad económica. ¿A alguien se le ocurre que la obsesión de Messi con el mundial tenía algo que ver con un efecto sobre sus activos financieros?

Cuando los doce clubes más poderosos de Europa quisieron formar una liga propia, la UEFA amenazó con impedir que sus jugadores participaran de los torneos de selecciones. ¿A cuánto estamos de que los grandes clubes decidan que esa amenaza es insuficiente? Bajo la dictadura de la productividad y la rentabilidad, ¿qué decidirá un futbolista cuando el club quiera impedirle jugar para su selección? Ya sabemos qué hubiera hecho —qué hizo— Diego Maradona en una situación así. ¿Qué hará un Kevin De Bruyne?

Lo Mascherano ha guardado durante tres años un secreto rencor contra Kevin De Bruyne, basado en la información de que al final de la temporada europea 20/21 el mediocampista belga había recurrido a un equipo de analistas de datos para decidir si renovaba su contrato con el Manchester City. Acudiendo a las fuentes como mandan los manuales de periodismo, se descubrió que no fue así, sino que el jugador utilizó el informe de los analistas para fortalecer su posición en las negociaciones de renovación contractual. “Le doy al equipo 3,48 pases completos por minuto, merezco diez millones más”, habría dicho De Bruyne.

Hazte fama y échate a dormir: Kevin De Bruyne será para Lo Mascherano, siempre, un representante del fútbol frío y desapasionado. Un gran jugador, pero que no los engañe el color rojo intenso que adquieren sus facciones en momentos álgidos de los partidos: no es pasión, es rosácea. 

¿Qué haría, entonces, Kevin De Bruyne ante un conflicto entre su club y su selección, entre su empleador y su patria? A medida que el poderío de los clubes siga creciendo, y que más jugadores deleguen sus decisiones de carrera en un equipo de consultores, el sueño mundialista va a ir perdiendo peso en el imaginario de los futbolistas europeos. Los niños del 2030 soñarán más con la Champions que con la Copa del Mundo. 

En Sudamérica, para nuestra inmensa fortuna, Messi y su pasión coronada de gloria sellaron la continuidad del sueño mundialista maradoniano por tres generaciones más.


10 julio 2024

Argentina 2 Canadá 0. Jugador al Cuadrado.

 ARGENTINA EN LA FINAL

Cuando los equipos importantes juegan un partido definitorio contra un rival de menor jerarquía, es clave:
  1. Hacer un gol temprano, para serenar ánimos y obligar a salir al otro de la cueva.
  2. No hacer boludeces.
Argentina cumplió cabalmente con el 1 y parcialmente con el 2.

Seria y sobria ante Canadá, Argentina ganó bien, pero el desarrollo tuvo altibajos y sobre el final de los 90 dejó un par de escenas de zozobra que generan dudas sobre el verdadero nivel del equipo. 

Le costó a Argentina presionar, coordinar y cortar arriba (una de las características de lo mejor del ciclo). Varias veces Canadá logró salir bien de la marca porque no llegaba a tiempo la presión, ni de forma coordinada. Tuvo espacios Canadá. Quizás se jugó con ese riesgo sabiendo que era probable que la selección norteamericana no iba a poder capitalizar esa ventaja. Todavía el mediocampo argentino no encuentra ni el nivel ni el despliegue asfixiante del Mundial. 

A su vez, en lo ofensivo tampoco se pudo aprovechar los espacios a espaldas de los marcadores y el mediocampo rival, Di María se cansó de amagar el pique ( o de picar) pero nunca hubo tiempo ni atrevimiento para ese lanzamiento. 

El 2 a 0 se empantanó en el segundo tiempo y al no terminar de rematar desde el resultado la selección entró en la zona Australia-Países Bajos-Francia, pero con distinto desenlace.  Dos atajadas del Dibu, un cabezazo desviado, tres malas salidas. Situaciones que Canadá no aprovechó (todavía son medio malos). 

Cuando el cuadro de la Copa quedó establecido no había otro resultado posible para el campeón vigente que estar en la final. Pero del dicho al hecho hay mucho trecho, Argentina cumplió esa expectativa y alcanzó el primer objetivo. Ahora, sea Colombia o Uruguay, el próximo partido tendrá una dificultad elevada, acorde a una Copa siempre difícil de jugar y mucho más ganar. 

Gracias AFA por el encuadre de mierda de la foto

DIBU. Inmarcesible. Tapó dos de gol. En el primer tiempo achicando rápido en el primer palo, en el segundo con los pies y luego asegurando el rebote (le quedó mansita, como en la última jugada ante Australia). Con los pies es tranquilidad propia y peligro ajeno, casi mete un par de contragolpes rabiosos. 8 puntos. 

MONTIEL. Un comienzo con paso en falso y dudas, que fue despejando con el correr de los minutos hasta conseguir buenos cierres y la confianza para arriesgar y dominar al rival. Adelante le cuesta, excepto cuando es para patear penales. 6 puntos.

Tiene un fucking imán en los guantes
CUTI. Mejoró lo hecho en el partido con Ecuador, todavía sin llegar a lo jugado en el debut y ante Chile. Se mandó un moco en una salida con un pelotazo que no llegó a destino, arriesgó y casi cuesta. No obstante, una garantía. No encontró fácil el pase filtrado. 7 puntos

LISANDRO. Como el Cuti, firme y garantía, sin exigirse demasiado. Como sabiendo que el verdadero desafío es el próximo. Al igual que su compañero de saga, pifió en una salida y propició un ataque franco de los torpes canadienses. 7 puntos.

TAGLIAFICO. Un partido dónde sus limitaciones ofensivas quedaron más expuestas: jugador libre casi todo el primer tiempo, los compañeros lo buscaron poco (era más atractivo jugar por derecha, donde estaban MESSI y Fideo) y cuando la tuvo nunca dio con el pase correcto. En lo defensivo es una garantía de entrega y concentración, un tipo responsable y cumplidor. Sobre el final fue reemplazado por Otamendi y Lisandro ocupó su lateral (quizás probando una variante defensiva para la final). 6 puntos.   

Fanfarrón, protestón y jugadorazo. Nuestro insoportable. 
DEPOL. Duele ver a un jugador desperdiciar una contra o una jugada de peligro por buscar o fingir una falta en contra. Atenta contra el buen gusto y el hambre de jugar. Rodrigo está cayendo seguido en esa y es un peligro. Más preocupado por aventajar se olvida de jugar. O quizás sea eso lo que exactamente necesita el equipo en ese momento y Depol lo sabe mejor que nadie. Es el termómetro, el DT dentro de la cancha, cuando se calza la albiceleste, y en los partidos clave, se potencia y crece (todavía está fresco en la memoria el SEÑOR PARTIDO que hizo en la final del Maracaná). Ayer metió un preciso pase gol y armó la jugada del segundo, con el agregado de extender su participación más allá de la línea del campo: mantenerse fuera para no entrar en offside y no gritarlo esperando la confirmación. Depol está en los detalles y cuando el fútbol no fluye como querríamos el 7 hará todo lo posible para ganar. 8 puntos. 

ENZO. Bienvenida su paulatina recuperación de nivel. Aunque en el primer tiempo prendió las alertas al continuar en la senda de la intrascendencia, en el segundo recuperó la memoria y jugó al fulbito, tan así que participó de forma directa en el segundo gol: abrió el pie y quiso colocar la pelota, no entraba, pero MESSI desacomodó el tiro y al arquero. Jugó los 90 minutos, otra señal positiva. 6 puntos.   

¿La rompe en la Final? 
MAC ALLISTER. Flojo encuentro de Alexis, que venía de ser el más digno ante Ecuador (después del Dibu). La tocó poco, no lució ni fue relevante. Hasta el momento no hubo un solo partido donde los tres del medio hayan jugado a nivel parejo para arriba. La confianza está intacta para el partido de mayor exigencia. 5 puntos.  

DI MARÍA. Quemó las naves. Aún con algún error, fue el jugador motomel bomba anímica chamigo del partido. Jugó todo lo que pudo, intentó todo lo posible, hasta se dio el lujo de salir gambeteando en área propia, un movimiento que -imagino- levantó al estadio entero. Di María es un distinto y la historia de la selección lo recordará como uno de los más grandes jugadores en vestir la camiseta. Respeto. 8 puntos. 

¡Fideeeeeo Fideeeeo Fideeeeo! 
MESSI. De mejor ritmo, ánimo y semblante. Todavía con la mira torcida y los movimientos calculados. El 10 viene jugando una Copa discreta, con pinceladas mágicas a cuenta gotas. Sus mejores momentos con Canadá fueron cuando se juntó con Fideo o con Depol. La estadística le cuenta un gol más. Ojalá que los rivales distraídos crean que no hay mucho  más MESSI. Que no lo vengan venir, como tantas veces pasó. 6 puntos.    

Ojalá el rival de la Final lo subestime
JULIÁN. Metió su gol marca registrada, medio tropezando, medio definiendo mal, pero abriendo un partido, encaminando una clasificación. Demencial como corre todas, presionando y recuperando. Tuvo en sus pies un golazo luego de una gran jugada (la mejor del partido) pero, después de un gran control, definió al bulto. 8 puntos.

¡Poné a Julián Pep!
OTAMENDI. Entró para reforzar la defensa. Ningún problema.

MOLINA. Entró para que a Montiel no lo echen.

NICO G. ¿?

PALACIOS. Aunque tuvo movimientos interesantes (siempre señala a los compañeros el pase libre o que pide la jugada) cometió la peor pifia del partido y casi regala el descuento. Fea imagen. 

LAUTARO. Casi no la tocó.

SCALONI. Cumplió con Di María en el 11. Volvieron Julián y Montiel, cabal demostración que en determinados puestos no hay un titular, sino dos, y que se maten por el lugar inicial. En este partido quizás podría haber empujado a buscar el tercer gol y cerrar a todo orquesta, pero se decidió por matar el ritmo y acompañar el pésimo estado de juego con un fútbol pantanoso. Queda la espina de ver a los jóvenes talentos en partidos de peso ¿Qué costaba unos minutos de Garnacho en vez de Nico González? Por ejemplo. Una final más, es un montón. 7 puntos.

Lo que le pedimos es de llenos

05 julio 2024

Argentina 1 (4) Ecuador 1 (2). Jugador al Cuadrado

 UN MUNDO DE INCOMODIDAD

Una cancha hecha pelota.
Un arbitro malísimo.
MESSI en una pierna.
Un rival picante.
Y un plan que no salió bien. 

Cuando Argentina perdió 2 a 0 con Ecuador en las Eliminatorias de Francia 98 y Pasarella, el DT de entonces, acuñó la frase "la pelota no dobla", el país futbolero se enteró de la existencia riesgosa del fútbol ecuatoriano. Ese partido fue la primera derrota oficial albiceleste en el historial. Desde entonces Argentina perdió tres partidos en Eliminatorias, pero nunca por Copa América. 

Argentina llegaba además con una racha de seis partidos sin derrotas con el par sudamericano, invicto y con un tránsito sólido por zona de grupos. A Ecuador le costó con Venezuela pero jugando con uno menos, mejoró y ganó bien a Jamaica y sufrió ante México. Argentina, amplia favorita, igual intuía que iba a ser un partido chivo, muy físico y con intenciones de buen pie. Preparados para sufrir, jugamos.  

La previa estuvo cargada por la omnipresencia de un tema: ¿juega MESSI? Justo cuando el equipo había logrado un buen juego ante Perú sin el 10, la gran discusión pasaba por su titularidad o no. Así es el magnetismo de Leo. Casi siempre a favor, hoy pareció jugar en contra.

Se podría especular (sin información real de lo que sucede tras las puertas de la concentración, solo se puede imaginar) que el cuerpo técnico y el capitán trazaron este plan: entra Leo desde el primer tiempo para intentar sacar una diferencia y encaminar el partido, en el segundo tiempo (o entretiempo), el 10 saldría para dar lugar a Di María. Zip zap, así lo hace un profesional. Pero la diferencia fue escueta, el capitán decidió salir a jugar el segundo tiempo pero el partido no se encaminó nunca. Pasada la barrera de los 70 minutos, con el triunfo ajustado, MESSI no va a salir nunca. Lo sabemos todos. Sobre el final, menos. Ante la inminencia de penales, jamás. El plan resultó un nudo que ninguno de los protagonistas pudo resolver. 

El primer tiempo fue parejo, con Ecuador más punzante primero, salvadas del Dibu mediante, Argentina mucho mejor desde los 25' en adelante y consolidada después del buen gol de Lisandro Martínez. La cancha era horrible, sí, para los dos. Lo mejor se veía cuando se lograba presionar alto y obligar al error a los ecuatorianos (que no se produjo). La ventaja quedó corta porque lo peor estaba por venir. 

El segundo tiempo nacional es de lo peor que se recuerde de este equipo, similar a algunos partidos de la Copa de 2019. Nerviosos e inseguros con la pelota, sin poder descansar en el control del 10, Argentina se dedicó a hacer tiempo y cuidar el resultado. La sensación es que este equipo ya no está para jugar con esa actitud, que la defensa la debe hacer con la pelota, intentando dañar al rival, llevarlo al límite, forzarlo, jugar rápido, contragolpear, toque y toque. Nada de eso se vio. Llegó el penal (se veía venir) y el Dibu peló su Dios aparte. Así llegó el empate (se veía venir).

Argentina no puede hacer tiempo.
Instant Karma.  
Los penales.
La jerarquía y mentalidad ganadora.
Y el Dibu...

De una independencia a la otra. Argentina llega al 9 de julio
DIBU. Responsable directo y principal del pase a Semifinales. La atajada del segundo penal es tan fantástica e imponente que será recordada mientras exista el fútbol en nuestro país. Es temerario lo que se viene a la cabeza al hablar de la influencia del Dibu en el equipo. ¿Alguna vez se vio un arquero así? Se me ocurre solo Benji Price. 10 puntos. 

MOLINA. Esforzado y trabajador, eso es indudable. Pero no está pasando su mejor momento. Sufrió con Hincapie y el endemoniado Sarmiento. Cambio obligado ante la inminencia de los penales, con seguridad dejará también su lugar a Montiel en Semis. 4 puntos.   

Tiene un aire a la de Barovero a Gigliotti 
CUTI. De romperla toda los primeros partidos a una versión un par de puntos abajo, más nervioso e impreciso. Sin embargo es garantía de "no pasarán", a veces pecando de vehemente y en este partido en particular le jugó en contra las veces que quiso hacer tiempo o demorar el juego. Se comió un pelotazo en los huevos que hubiese mandado al 99% de la humanidad al Hospital. 6 puntos. 

LISANDRO. Sin dudas el mejor de la defensa. Licha cumplió y metió un gran gol, su debut en las redes para Argentina, en un momento clave. Después exageró confianza y perdió pelotas por aguantarla demasiado cuando los ecuatorianos venían a-por-su-hígado. Acaba de decir Scaloni que estaba con una molestia por eso lo sacó, sino no se entiende. 8 puntos. 

TAGLIAFICO. Como ofensivo, tapado por Nico González, por no decir estorbado. Por eso muchas veces lo vimos como interior (a-la-Casco), tomando a Paéz, dando una mano. Estuvo sobrio, sin descollar. 5 puntos.

Un 25
DEPOL. Profundizó una tendencia que venía mostrando pero los triunfos matizaban con simpatía: protestón insoportable, fingidor de faltas, parlador incansable de árbitros. Cuando el fútbol acompaña estos son atributos hasta valorables: “hay que pedir”, decía Bilardo. Depol cumple esa función. Pero cuando el fútbol no aparece el Rey se pasea desnudo y todos lo ven. 4 puntos. 

MACALLISTER. Aunque demoró en hacer pie, con el correr de los minutos se convirtió en el mejor del mediocampo. Con marca y cortes, enjundia bien entendida y -la marca de la casa- tenencia con sentido. El punto más alto fue su sorpresiva intervención peinando en el primer palo para asistir a Licha. Además convirtió su penal con maestría. 7 puntos. 

ENZO. Enzo tuvo en su cabeza y pies las tres jugadas de gol más claras del primer tiempo, las que podrían haber culminado el plan trazado a la perfección. La primera, entrando de sorpresa para cabecear desviado un buen centro de Molina; la segunda, tras asistencia de MESSI y dejar en el piso la marca pateó sin apuntar al arco -ni ver a Lautaro que entraba solo por el medio-; la tercera, pateó desviadísimo un rebote que le cayó en los pies. Con evidente falta de ritmo y precisión, marró pases claros, intentó varios de primera que no funcionaron. Es fundamental recuperar a Enzo para que Argentina recupere el nivel mundialista, por eso juega. 5 puntos.  

Es bueno el Colo y el 23 que lo persigue también
NICO GONZÁLEZ. Difícil pensar en su desempeño durante los 90 cuando en los últimos minutos se tiró pidiendo falta -inexistente-, se quedó en el piso mientras la jugada continuaba, y Ecuador lo aprovechó para tirar el centro del empate. Inaceptable. 3 puntos. 

MESSI. En los minutos previos al partido, Roberto Ayala (integrante del cuerpo técnico) deslizó “veremos para cuánto tiempo está”. La duda volvió a instalarse. Empezó el partido y nos preguntamos todos “¿cómo estará?”. A los minutos, “la toca poco”, ya sacará un conejo de la galera. “Se mueve poco”, en cuanto tenga una la manda a guardar. “Está quieto”, guarda energías para cuando la jugada lo amerite. “Algo le pasa”, lo tienen que buscar más. Aún así de un córner suyo vino el gol y, con una asistencia a-lo-Maradona, puso a Enzo de frente al arco. Ese era el plan.  

A fin de cuentas se puede decir que debe haber sido su peor partido en el ciclo Scaloni y uno de los peores con la selección (una estadística dice que toco 32 pelotas, el menor número desde 2011 -el año tóxico de la Copa América en Argentina-). Su permanencia en cancha atraía igual la marca ecuatoriana, pero esos espacios no pudieron ser aprovechados por los compañeros. A pesar de su quietud la expectativa de un pase de magia era palpable, se vieron movimientos únicos, pero a cuenta gotas. La evidencia del mal estado se notó con claridad cuando logró rematar de derecha pero sin la fuerza acostumbrada, como temiendo. El corolario de una mala noche fue el penal, pateado de forma atípica en él (después declaró que lo había hablado con el Dibu, pero que le pegó muy fuerte). Se podría asumir que en Semis tendrá descanso del 11 titular, reservando fuerzas para una potencial final, pero con MESSI nunca se sabe. 5 puntos. 

Con un gran poder viene una gran responsabilidad

LAUTARO. Le tocó jugar a lo Julián, corriendo y metiendo, pateando poco. De hecho su primer tiro al arco fue en el minuto 55, inventando una media vuelta luego de un pelotazo del Dibu Martínez. Un partido difícil dónde no le llegó la pelota y el mediocampo asistidor no funcionó bien. 5 puntos. 

MONTIEL. Su eficiencia en los penales se convierte cada vez más en un activo valiosísimo. No le adivinan el palo ni en sueños. 

JULIÁN. Entró para meter y aportar despliegue por todo el frente de ataque. No tuvo ni una chance. Pero se desquitó en el penal, el pesado después de la primera atajada del Dibu. La clavó al ángulo. 

OTAMENDI. A lo Otamendi, una de cal, otra de arena. Pierde en el cabezazo del empate, mete con seguridad y calidad el penal del triunfo. 

¿Cuántas narrativas tiene grabadas en el lomo Otamendi?
LOCELSO. El tiempo y el momento del equipo no le alcanzó a ser el articulador y junta-líneas que el equipo pedía. 

SCALONI. Hace mucho tiempo que el DT hace (casi) todo bien, ayer le salió (casi) todo mal. En modo 2019. Un 11 extraño que no logró mejorar con los cambios. Enzo no estaba para jugar un partido con este picante. Otamendi entró para defender por alto y es quién pierde en el empate ecuatoriano (a su vez es quien nos da la clasificación, el mundo es un mundo de contradicciones amigos y amigas). Es inexplicable que Di María no haya jugado ni un minuto. Más cuando el segundo tiempo de Nico González fue una lágrima y sabiendo que podía ser el último partido del Fideo. La inclusión de un MESSI evidentemente disminuido en lo físico se puede explicar en función de ese plan que no salió; a su vez fue extraña la ausencia de un plan b. Lo bueno, que siempre después de partidos así el equipo mejoró y aprendió. 4 puntos. 

Algo le huele mal al Profe